Pocas veces veo en la tele algo que me hace correr hasta el ordenador y desahogarme, desafortunadamente la nueva campaña de Tapsa para San Miguel 0,0 es una de ellas. Aún no puedo entender cómo una campaña así sale a la luz pública, ya que demuestra el agotamiento mental de los creativos de las agencias de publicidad de una manera descarada. Hace un año lo veíamos con los escándalos de Movistar y los spots clones de vídeos de Youtube, pero es que lo de San Miguel ya no es sólo copiar, es chupar cual vampiros la espontaneidad de Internet y convertirlo en un anuncio sin vida, "100% pasados de moda" pues ambos vídeos en los que se inspira la campaña tienen como mínimo 2 años. El problema que veo aquí y que al parecer a nadie parece importarle es que se pretenda subir al tren de las nuevas generaciones sin proponer nada nuevo, sin superar lo existente y eso amigos no es creatividad ni de lejos, es publicidad que parece hecha por mi padre para quedar guay delante de sus hijos, para que la marca se vea "actual" no hay necesidad de remasticar hay que crear.
Para rematar el claim con todo el morro posible dice "estamos con gente así" que para mí eso se traduce como: "nos subimos a este tren porque a los chavales les ha molado en Internet y no queremos arriesgar, queremos "zona de confort", quien sabe a lo mejor la gente que no vio el vídeo en Youtube le parezca fresca, pero señores "tiene 3 años lo de la boda" hubiese sido mejor pagar los derechos de los vídeos originales y San Miguel hubiera quedado al menos como un difusor de la cultura 2.0 y no con el tinte de anuncios plásticos intentando recrear realidad que tienen lo que hicieron.
No voy a culpar en primer lugar a los creativos de Tapsa, pues muchas veces uno tiene que hacer cosas que o el cliente "soñó" o le dijo "su mujer" o algún ejecutivo de cuentas propuso cuando aún no había nada definido, pero después de ver campañas tan creativas en Tapsa como la actual de Flex y las anteriores de San Miguel siento que algo pasó. Y que en Google nadie diga nada en contra de esta campaña, pero que al hablar con muchos creativos de otras agencias lleguemos a la misma conclusión me resulta inquietante.
Espero que este análisis en lugar de generar resentimientos llame a la reflexión y nos haga ver que entre todos construimos la publicidad que nos identifica y que no basta con quedar bien con los números ya que no se caga donde se come.
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