Creo que puedo ser parte de esa micro estadística de personas que no beben café. Sí soy de los raros, de esos que llegan a una barra y en lugar de pedir un café piden un té, ante la mirada recelosa de mis acompañantes y cotillas de turno.Durante años he llevado con dignidad mi condición de ser un "no consumidor" del líquido marrón, en un continente que podría declarar la guerra al mundo si le dejan sin su café. Pero debo acalarar que no es por rebeldía ni por una ideología radical, es que, sencillamente nunca he podido terminarme un café, y vaya que lo sigo intentando.
Ahora bien, la adicción a la cafeína existe, y ha sido un compañero fiel de casi todos las personas que me rodean, y si no me creéis haced la prueba y dejad sin café a una oficina durante una mañana... La revolución francesa comenzará a gestarse.
Tal vez por eso esta animación me llamó tanto la atención y no pude dejar de postearla. Una excelente pieza creativa MADE IN FRANCE perfecta en todo sentido, que nos muestra de un modo extremo e hilarante hasta donde puede llevar la sociedad a un adicto a la cafeína.
Vía: smartcanuts
















































