Tenían que crear un sampling de un postre para un target adulto, pero ¿cómo evitar que los niños (pequeñas criaturas amantes del azucar) se apoderaran de la degustación y nuestro público objetivo se quedara sin saborear un postre que era sólo para ellos?La respuesta es muy simple, desarrollando una máquina que por reconocimiento facial pudiera separar a los niños de los adultos. De esta manera los chicos de Crispin Porter + Bogusky se aseguraron que el postre lleguara a las bocas adecuadas y que los niños con sus quejas llamaran la atención de sus padres. ¡Un plan maquiavelicamente perfecto!
PD: la máquina estaba en Shedd Aquarium, un lugar infectado de niños con padres.
vía: pagina2
2 comentarios:
Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!
Pobres niños, que crueldad xD
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